Por qué la lana huele mal y cómo eliminar el olor
La lana merina es una fibra natural de origen animal que se utiliza para fabricar prendas de vestir, mantas, alfombras y otros productos.
La lana tiene diversas propiedades, como el calor, la transpirabilidad, la elasticidad y la resistencia.
Sin embargo, la lana merina también tiene algunas desventajas, entre ellas la tendencia a captar y retener los malos olores, especialmente cuando se moja. No obstante, esto suele ser también sinónimo de la calidad de la prenda de lana que se ha comprado, porque seguramente se trata de lana virgen pura.
¿Por qué la lana huele mal cuando se moja?
La lana huele mal cuando se moja por varios motivos, entre ellos:
- La presencia de lanolina, una sustancia grasa y cerosa que recubre las fibras de la lana y sirve para proteger el pelaje de los animales de la humedad y los parásitos. La lanolina tiene un olor característico que puede volverse más fuerte y desagradable cuando la lana se moja.
- La formación de bacterias y hongos, que se desarrollan en las fibras de la lana cuando están expuestas a la humedad y al calor. Estos microorganismos producen gases y sustancias químicas que causan el mal olor de la lana mojada.
- La absorción de olores externos, como el sudor, el humo, los vapores de la cocina y otros contaminantes. La lana tiene una estructura particular, formada por escamas que se superponen y crean cámaras de aire entre las fibras. Estas cámaras de aire permiten que la lana absorba fácilmente los olores del entorno, que luego se liberan cuando la lana se moja.
¿Cómo eliminar el olor de la lana?
Para eliminar el olor de la lana, hay que seguir algunas precauciones al limpiar y conservar los productos de lana. Estos son algunos consejos:
- Lavar la lana con cuidado, normalmente durante 30 minutos o siguiendo las instrucciones de la etiqueta y utilizando productos específicos para lana, como jabón de Marsella, detergente suave o bicarbonato de sodio.
No utilizar nunca lejía, suavizante ni detergentes agresivos, ya que pueden dañar las fibras y empeorar el olor.
Se debe preferir siempre el lavado a mano o, si se lava en la lavadora, utilizar un programa delicado y a baja temperatura, sin frotar ni retorcer el tejido. Si la lana está muy sucia o manchada, se puede utilizar un cepillo suave o un paño húmedo para eliminar la suciedad, pero con delicadeza.
- Aclarar bien la lana, eliminando todos los restos de jabón o detergente. Se puede añadir un poco de vinagre blanco o de zumo de limón al agua de aclarado para neutralizar los olores y dejar la lana más suave y brillante. No dejar la lana en remojo durante demasiado tiempo, porque podría afieltrarse o amarillear.
- Secar la lana correctamente, escurriéndola con las manos o envolviéndola en una toalla seca, sin retorcerla.
Extender la lana sobre una superficie plana, como una mesa o una cama, y devolverle su forma con las manos. Evitar colgar la lana, ya que podría deformarse por el peso del agua.
Evitar también exponer la lana al sol directo o a fuentes de calor, ya que podrían secarla demasiado y desteñirla. Si se utiliza la secadora, elegir un programa delicado y a baja temperatura, y meter la lana en una red protectora.
- Perfumar la lana utilizando remedios naturales contra el mal olor para proporcionar un aroma agradable a los productos de lana.
Se pueden utilizar bolsitas de lavanda, cedro, romero u otras hierbas aromáticas, para colocarlas en los cajones o armarios donde se guarda la lana.
También se pueden utilizar aceites esenciales, pulverizándolos sobre las prendas de lana o añadiéndolos al agua de lavado o de aclarado.
Siguiendo los consejos de Lanaioli, se podrá eliminar el olor de la lana y mantener los productos de lana limpios, perfumados y en buen estado durante mucho tiempo.